Mayo
24 2012
11:45
p.m.
En
medio de conversaciones que se dan entre amigos después de mucho tiempo sin
verse, hoy presencie una charla entre
dos jóvenes que viven los últimos años de los amados veinte; todavía disfrutan de fiestas pero ya no es como antes, ya pasaron los años donde eran galanes y
arrasaban con las muchachas, ya su condición física no da para beber y
enfiestarse tres días de seguido, ni para ir escalar, montar bicicleta y
conocer lugares donde solo había diversión de vagar y vagar de un lado para
otro, todo eso ha quedado atrás.
Cada
uno ha sentado cabeza pero no voluntariamente, la vida se ha
encargado de hacerlo, para uno de ellos sus obligaciones ya no son solo consigo
mismo si no también con su mujer y su hijo que hace poco acaba de nacer, y para
el otro su novia es una razón mas que suficiente de buscar un futuro mejor; pero en medio de la charla se escuchan
preocupaciones de por que hoy faltaron al día de ejercicio que habían
programado hace ya 4 semanas atrás cuando comenzaron a hacer ejercicio. Se
sientan a pensar sobre todo el esfuerzo que han perdido y lo duro que va hacer
comenzar cuando vuelvan a tomar la rutina de ejercicio después de una de total
abandono. Pero hay otra cosa que los tiene intranquilos y que necesitan
comentar ya que es noticia para la pequeña ciudad, con voz de preocupación comentan
que han matado al Indio, Óscar Enrique Tigreros Londoño, el duro como lo
llaman, el manejaba la ciudad, se dice que era buena gente, pero también se
comenta que mataba a sangre fría y brutalmente ere algo así como un ángel y un
demonio.
Después
de la noticia de la muerte del indio, se preocupacion es por saber ¿quienes son los
nuevos en tomar el mando? ¿quienes fueron los que se atrevieron a matar a uno de
los duros del Valle? se rumora que pueden ser unos antioqueños muy violentos, tanto como lo puede ser un paramilitar,
pero solo son rumores.
La conversación se ve interrumpida por un escándalo en la calle, de un
momento a otro fuera del parque se ve la gente correr para no perderse lo que
sucede, al llegar al lugar, hay un hombre con aspecto de indigente golpeado en la
cabeza de la cual cae sangre, segundos antes, un hombre grande blanco y mayor
estrello la cabeza del señor contra el asfalto, y sin pensar aplasto su cabeza
con sus botas militares de punta de platina, después desapareció entre la
multitud.
Entre
la gente se preguntaban que paso, y se respondían diciendo que lo habían golpeado
por haberse metido a robar a una casa abandonada. Llega la policía a calmar la
gente, llama una ambulancia que se demoro en llegar mas de 20 minutos, como no es
de extraño el indigente recibe un trato medio respetuoso por parte de la
policía, llega la ambulancia y el señor Raúl Martínez, como dijo que se llama
el herido es transportado a una clínica de la ciudad. Y es así como termina mi
día después de un largo viaje hacia la ciudad.
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